Hoy, sábado 16 de abril, no era un día normal en el ambiente del fútbol internacional, es un día en el cual, se enfrentaban dos de los mejores equipos del mundo en la actualidad, el Real Madrid y el Barcelona F.C. Era una jornada más de la Liga Española, pero que a la vez se traduce como una antesala a tres enfrentamientos adicionales de diferentes torneos como la final de la “Copa del Rey” y las semi-finales en la Liga de Campeones, partidos que se disputarán en menos de un mes, semana tras semana y con poco tiempo de preparación y recuperación entre partido y partido.
El fútbol suele despertar emociones entre hinchas, periodistas, jugadores y todos aquellos amantes del deporte rey por excelencia. Sin embargo, hace aproximadamente cuarenta años, en torno a la liga española, no sólo se hablaba de cuestiones meramente deportivas, el deporte se encontraba politizado, era la España de Franco, y muchas personas solían opinar que el club blanco pertenecía al partido de aquel régimen político y, por ende, los árbitros tendían siempre manos para facilitar las victorias madridistas. Fue una época en la que los merengues dominaban el fútbol español.
Hoy, después de cuarenta años, se podría decir que este deporte despierta las mismas emociones, pero la política ha quedado de lado. Curiosamente, es el club culé, el cual en estos últimos años lo ha ganado prácticamente todo a nivel internacional y ejerce cierta superioridad en cuanto a clásicos españoles se refiere en las últimas temporadas.
Curiosamente, es el mismo Mou quien como previa al partido jugado al día de hoy se encargó de mandar ciertos mensajes a la prensa y a la afición manifestando la “supuestas ayudas” que recibe el cuadro catalán no sólo en cuanto a arbitrajes, sino también en cuanto a la elaboración de los famosos fixtures. La vida da vueltas, el transcurso de la historia nos lleva por diferentes caminos, pero el hecho es que hoy se jugó un derby español más, que sirve para distintas interpretaciones y análisis, pero que a la vez calienta un mes que nos deleitará de estos enfrentamientos entre blancos y culés.
Llegaron las diez de la noche en punto, y en el barrio de Chamartín y en toda España se escuchó el pitazo del colegiado encargado de dirigir una versión más del derby español.
Los de Guardiola salieron al gramado con su libreto títipo, el 4-3-3 de siempre, las únicas “novedades” sería el regreso de Puyi a los once iniciales pese a estar de baja por una lesión desde mitad de enero. Y ante la ausencia de Abidal, la presencia de Adriano por la banda izquierda.
Los locales, hicieron una variante táctica con la inclusión de Pepe como medio centro al costado de Xabi Alonso y Khedira, siendo el sacrificado de la noche Ozil.
Muchos aficionados dirán que fue un partido aburrido y sin emoción, sin embargo, creo que fue un partido brillante, un verdadero duelo de estrategas, incluso con la expulsión justa de Raúl Albiol, primó la estrategia y la táctica.
Por tal motivo, me permito decir que el encuentro tuvo dos partes muy diferenciadas, siendo el punto de quiebre la expulsión del merengue Albiol.
No se trató de una improvisación de Mou, de jugar con Pepe como medio centro, tengamos en cuenta que ya jugó en San Mamés en esa posición, e incluso en la selección de Portugal en el Mundial celebrado en Sudáfrica el año pasado.
Mou apeló a la eficacia, es decir a esperar al Barza, el juntar a sus medios centros en el medio campo y no dejar que el juego del Barza fluya como siempre, siempre tomando las marcas de las posibles recepciones de Busquets, Xavi, o Iniesta, por eso pobló la media cancha, teniendo a ocho jugadores detrás del balón. En ese sentido, buscaba los errores o las recuperaciones para hacer la transición de defensa a ataque teniendo en cuenta la velocidad de Di María por la izquierda y CR7 por la derecha.
Por otro lado, el Barza fiel a su estilo, de presión y posesión, trataba de hilvanar las jugadas a efecto de vencer a Iker, siendo pacientes y esperar el momento oportuno, sin embargo, pese a dos ataques comandado por Messi, fue un partido con muy pocas llegadas, poca emoción, según algunos, pero muy rico desde lo táctico y lo difícil que se hacía que uno u otro equipo pudiese idear alguna jugada de peligro, hasta la expulsión, para mí justa de Albiol, un error que no se puede cometer y mucho menos aún jugando en contra del Barcelona.
A partir del 1 – 0 a favor de los de Guardiola, empezaron a dominar el partido, a tener el balón, formando los típicos triángulos para tener el control del mismo. Sin embargo, pese a que el Madrid no tenía posesión del balón, no se puede negar la actitud y entrega de los blancos, quienes pese a contar con un hombre menos no dejaron de correr ni un solo segundo del partido, y creo que el penal a favor de Marcelo fue un premio por ese esfuerzo, a la vez demérito a los culés por no liquidar cuando pudieron.
Se vendrán más clásicos y serán iguales o hasta más emocionantes que el vivido el día de hoy. Hasta el momento, el Pep le va ganando la partida a Mou. Faltan tres, que definen distintos torneos, sólo nos queda esperar y disfrutar.