Creo en un
fútbol en el cual convergen muchas disciplinas.
Creo en la
gran frase que dice “el que sólo sabe de fútbol, ni de fútbol sabe”.
Creo en un
fútbol que debe llegar a todos los niños.
Creo en un
fútbol que debe estar en constante estudio y actualización.
Creo en la
globalización del trabajo del fútbol, táctico, técnico, físico y psicológico.
Creo en
unas pretemporadas en las cuáles se debe tener el balón desde el primer día.
Creo en un
fútbol en el que las pretemporadas de playa, bosque, en donde se trabaja lo
físico han quedado en la historia.
Creo en un
fútbol en el que los jugadores de fútbol deben ser más futbolistas y menos
atletas.
Creo en la
frase de un gran preparador físico quien dijo que para aprender a tocar piano,
no se corre alrededor de él, pues lo mismo pasa en el fútbol.
Creo en un
fútbol que enseñe valores y que sea ejemplo de comportamiento de vida.
Creo en un
fútbol, en el cual, no se enseñe a atacar y defender, creo en un fútbol que se
enseñe ORGANIZACIÓN EN EL JUEGO.
Creo en un
fútbol, que se enseñe a todos los jugadores qué hacer en un momento
determinado.
Creo en un
fútbol, en el que no sólo se debe medir la fatiga muscular, sino la fatiga
mental.
Creo en
entrenamientos con cargas, físicas, mentales y emocionales.
Creo en un
fútbol, en el cual algún día las Escuelas de Entrenadores, no enseñen principios
tácticos ofensivos y defensivos, sino que se enseñe principios de organización
de juego.
Creo en un
fútbol realmente descentralizado.
Creo en un
fútbol, en el cual los entrenadores de fútbol base debemos ser entrenadores,
educadores y psicólogos a la vez.
Creo en la
metodología de entrenamiento de la PERIODIZACIÓN TÁCTICA.
Creo en un
Sistema de Juego del 4-3-3 para el fútbol de menores.
Creo en un
fútbol, en el cual, no sólo ex jugadores pueden ser entrenadores.
Creo en
entrenamientos basados todos en situaciones reales de partido.
En fin, algo
desordenado, pero este es el fútbol en el que creo.