SantiaGOL Llop Indacochea

"El objetivo de este blog es compartir mis ideas y opiniones sobre el interesante pero siempre emocionante mundo del deporte rey por excelencia"

viernes, 22 de abril de 2011

EL SEGUNDO DE CUATRO

Después de algunos días de jugada la tan ansiada final “Copa del Rey”, se pueden hacer algunas reflexiones y comentarios sobre lo ocurrido en el terreno de juego. Preferí esperar unos días y tratar de comentar lo más objetivamente posible sobre una versión más del Derby español, a diferencia de lo que ocurre con cierto sector de la prensa, los cuales suelen parcializarse con algún u otro equipo.

Tal como habían comentado los entrenadores de ambos clubes en la previa, este partido iba a ser completamente distinto a los jugados en la Liga Española, o a los próximos correspondientes a la Liga de Campeones. Se trataban de noventa minutos, los cuales tenían como resultado compartir minutos en el estrado con el Rey de España, o simplemente observar e irse tristes a sus casas.

Después de lo visto el sábado, era previsible que el Real Madrid repitiera equipo, y a grandes rasgos el sistema de juego a emplear ante los blaugranas. Las dos novedades consistieron en la inclusión de Ozil por Benzema, y de esta forma que Cristiano Ronaldo se mueva sólo por todo el frente de ataque. En segundo lugar, el ingreso de Álvaro Arbeloa como lateral de derecho para que Sergio Ramos ocupe el puesto del sancionado Raúl Albiol. Los demás prácticamente repitieron. El sistema se basó en ejercer la misma presión sobre el Barcelona F.C., pero varios metros más adelante. La consigna se tradujo no en evitar que Messi, Iniesta o Xavi elaboren juego, sino en evitar la salida del Barza, aquella salida que normalmente la da Busquets o Piqué.  Pepe y Kedhira se situaron en tres cuartos de cancha para que el balón no salga de manera limpia. Sin embargo, si el balón rodaba metros más adelante ocupaban y trataban de agruparse ocho o nueve jugadores por detrás del balón. Se trató de un despliegue físico envidiable e impecable por parte de los blancos. Y de esta forma apenas recuperen el balón aprovechar la velocidad de Di María, CR7.

En la acera del frente los azulgranas saltaron al gramado de juego con su clásico 4-3-3, el libreto de siempre, el Pep sólo les pidió a sus jugadores más profundidad. La única duda que surgía antes del partido consistía en saber quién sería el reemplazante de Puyi. Y, es acá donde el Barcelona suele hacerse grande, apelando a su filosofía de juego en la cual, los jugadores están capacitados para jugar en cualquier posición. Ya lo había hecho Busquets de defensa central, así como Abidal, no nos olvidemos que Affelay puede jugar de extremo o medio centro, Adriano puede jugar por cualquiera de las bandas. Sin embargo, le tocó al “Jefecito”, quien pese a jugar toda su vida como medio centro, demostró que tiene espacio para jugar en el Barza y capacidad de adaptación a otros puestos, tal como lo requiere la filosofía de juego del Pep.

El partido a diferencia de lo visto el sábado, resultó emocionante y vibrante, hubo oportunidades para ambos clubes, apostando por diferentes estilos y cada uno apelando a una idea distinta de juego, pero ambos se daban maña para tratar de inquietar a los porteros rivales.

Tal como declaró Mou en rueda de prensa después del encuentro, resultó ser cada equipo mejor en un tiempo determinado. El primero fue blanco, el segundo culé.

Los dos equipos apretaron, marcaron, llegaron e inquietaron. Como conclusión general, diría que el partido lo pudo ganar cualquiera. Se trató de una competencia en el campo, en la cual se podía apreciar dos métodos completamente válidos para alcanzar el mismo objetivo. No deberíamos olvidar el papel fundamental que desarrolló Iker en la segunda mitad, reafirmando que es portero de la selección campeona del mundo. Se suele decir, que existen dos clases de porteros, los buenos y los que salvan partidos, pues Iker es uno de éstos. Sus atajadas fueron determinantes para que los catalanes no puedan adelantar el marcador.

Fue un gran partido, exquisito desde la emoción y desde la táctica empleada por merengues y azulgranas. El resultado fue blanco, pues mediante una contra en tiempo suplementario, en la que Di María le gana la partida a Alves logrando sacar un centro perfecto para que CR7 defina también mediante un cabezazo de manera impecable, batiendo a Pinto.

Ambos métodos de juego, en lo personal son completamente válidos. Uno nos podrá gustar más que otro, o simplemente no nos guste uno y nos enamoremos de otro. Pero son estilos respetables y admirables.

Ahora que el Madrid ganó, observaremos cómo la prensa alaba el juego del Madrid, cuando días atrás fueron los primeros críticos de aquella táctica defensiva empleada. Prensa completamente resultadista. Los resultados mandan en el fútbol y en cualquier deporte, pero los partidos deben analizarse y leerse mucho más allá del marcador, existen otros indicadores y patrones de juego, que también resultan objetivos para hablar sobre fútbol. No manchemos al fútbol y seamos consecuentes con lo que afirmamos, evitando los dobles discursos.

Mou le ganó la partida al Pep y queda la sensación que le va tomando el pulso al Barcelona. Los partidos que se vienen tendrán una tónica distinta. Ambos tienen armas distintas para enfrentarse en esta guerra de 180 minutos, que dará como resultado que un equipo español juegue la final de la Liga de Campeones.

Esperemos y disfrutemos.


jueves, 21 de abril de 2011

Soñar

Esta es una historia de mi hermana:



Esta es una historia que trata sobre un niño llamado Juan, quien logró cumplir su gran sueño.

Juan solía ser un niño que le encantaba el fútbol, no era fanático cualquiera, su mayor sueño era ser un futbolista de alto nivel mundial.
Mientras pasaban los años, el pequeño Juan se acercaba más a su deporte favorito, él solía llamarlo “El Deporte Rey por Excelencia”, pues jugaba prácticamente todas las tardes, pertenecía a las diversas selecciones  del su colegio, un gran jugador, cada partido se lo tomaba realmente muy en serio.

Cuando llegaba a su casa lo primero que hacía era prender el televisor para ver si estaban dando algún encuentro futbolístico  y/o escuchar las  noticias deportivas no sólo las correspondientes al Perú sino, a nivel mundial.

Los años pasaron, y ya en el último año de colegio, Juan tenía que decidir su futuro. La noticia sorprendió, pues se inclinó por estudiar Derecho y de esta forma dejar de lado su tan anhelado sueño de ser un futbolista de élite profesional. Nunca nadie entendió la verdadera razón.
Tras seis largos años para Juan, logró terminar su carrera de forma exitosa, pese a que nunca le gustó, con excelentes notas y trabajando en empresas y estudios de abogados con mucho prestigio.

Un día común y corriente Juan salió a trabajar, de pronto se puso a pensar como hubiera sido su vida,  si hubiera seguido su verdadero sueño. Él mismo no entendía por qué no decidió ser futbolista.

Fue en ese preciso instante que decidió que tenía que perseguir sus sueños,  pese no podía ser un futbolista, debido a que Juan ya tenía  24 años podría estudiar y ser un entrenador de fútbol, todavía estaba a tiempo, así que decidió renunciar en su trabajo y prepararse  para viajar al extranjero y luchas por lo que tanto anhelaba.

Cuando terminó todos sus papeles para poder  viajar,  se detuvo y pensó en qué podía pasar  si no conseguía ser entrenador de fútbol, dudando nuevamente queriendo renunciar a su sueño. Esos días fueron momentos muy difíciles para el pero él, debido a que no quería fracasar, pero gracias al apoyo de su mamá  que le dijo unas palabras muy emotivas que lo alentaron a subir al avión, ya que era muy capaz de ser lo que pretendía ser.

El tiempo pasó y Juan se convirtió en un gran entrenador. Todavía le falta experiencia para ser el mejor, pero pronto lo logrará,  pues es muy bueno en lo que hace, debido a que cuando haces lo que realmente quieres y amas tu trabajo puedes lograr lo que quieras.

Fin.


Por Maria Lucía Llop Indacochea

sábado, 16 de abril de 2011

UNO Y FALTAN TRES


Hoy, sábado 16 de abril, no era un día normal en el ambiente del fútbol internacional, es un día en el cual, se enfrentaban dos de los mejores equipos del mundo en la actualidad, el Real Madrid y el Barcelona F.C. Era una jornada más de la Liga Española, pero que a la vez se traduce como una antesala a tres enfrentamientos adicionales de diferentes torneos como la final de la “Copa del Rey” y las semi-finales en la Liga de Campeones, partidos que se disputarán en menos de un mes, semana tras semana y con poco tiempo de preparación y recuperación entre partido y partido.

El fútbol suele despertar emociones entre hinchas, periodistas, jugadores y todos aquellos amantes del deporte rey por excelencia. Sin embargo, hace aproximadamente cuarenta años, en torno a la liga española, no sólo se hablaba de cuestiones meramente deportivas, el deporte se encontraba politizado, era la España de Franco, y muchas personas solían opinar que el club blanco pertenecía al partido de aquel régimen político y, por ende, los árbitros tendían siempre manos para facilitar las victorias madridistas. Fue una época en la que los merengues dominaban el fútbol español.

Hoy, después de cuarenta años, se podría decir que este deporte despierta las mismas emociones, pero la política ha quedado de lado. Curiosamente, es el club culé, el cual en estos últimos años lo ha ganado prácticamente todo a nivel internacional y ejerce cierta superioridad en cuanto a clásicos españoles se refiere en las últimas temporadas.

Curiosamente, es el mismo Mou quien como previa al partido jugado al día de hoy se encargó de mandar ciertos mensajes a la prensa y a la afición manifestando la “supuestas ayudas” que recibe el cuadro catalán no sólo en cuanto a arbitrajes, sino también en cuanto a la elaboración de los famosos fixtures. La vida da vueltas, el transcurso de la historia nos lleva por diferentes caminos, pero el hecho es que hoy se jugó un derby español más, que sirve para distintas interpretaciones y análisis, pero que a la vez calienta un mes que nos deleitará de estos enfrentamientos entre blancos y culés.

Llegaron las diez de la noche en punto, y en el barrio de Chamartín y en toda España se escuchó el pitazo del colegiado encargado de dirigir una versión más del derby español.
Los de Guardiola salieron al gramado con su libreto títipo, el 4-3-3 de siempre, las únicas “novedades” sería el regreso de Puyi a los once iniciales pese a estar de baja por una lesión desde mitad de enero. Y ante la ausencia de Abidal, la presencia de Adriano por la banda izquierda.

Los locales, hicieron una variante táctica con la inclusión de Pepe como medio centro al costado de Xabi Alonso y Khedira, siendo el sacrificado de la noche Ozil.
Muchos aficionados dirán que fue un partido aburrido y sin emoción, sin embargo, creo que fue un partido brillante, un verdadero duelo de estrategas, incluso con la expulsión justa de Raúl Albiol, primó la estrategia y la táctica.

Por tal motivo, me permito decir que el encuentro tuvo dos partes muy diferenciadas, siendo el punto de quiebre la expulsión del merengue Albiol.

No se trató de una improvisación de Mou, de jugar con Pepe como medio centro, tengamos en cuenta que ya jugó en San Mamés en esa posición, e incluso en la selección de Portugal en el Mundial celebrado en Sudáfrica el año pasado.

Mou apeló a la eficacia, es decir a esperar al Barza, el juntar a sus medios centros en el medio campo y no dejar que el juego del Barza fluya como siempre, siempre tomando las marcas de las posibles recepciones de Busquets, Xavi, o Iniesta, por eso pobló la media cancha, teniendo a ocho jugadores detrás del balón. En ese sentido, buscaba los errores o las recuperaciones para hacer la transición de defensa a ataque teniendo en cuenta la velocidad de Di María por la izquierda y CR7 por la derecha.

Por otro lado, el Barza fiel a su estilo, de presión y posesión, trataba de hilvanar las jugadas a efecto de vencer a Iker, siendo pacientes y esperar el momento oportuno, sin embargo, pese a dos ataques comandado por Messi, fue un partido con muy pocas llegadas, poca emoción, según algunos, pero muy rico desde lo táctico y lo difícil que se hacía que uno u otro equipo pudiese idear alguna jugada de peligro, hasta la expulsión, para mí justa de Albiol, un error que no se puede cometer y mucho menos aún jugando en contra del Barcelona.

A partir del 1 – 0 a favor de los de Guardiola, empezaron a dominar el partido, a tener el balón, formando los típicos triángulos para tener el control del mismo. Sin embargo, pese a que el Madrid no tenía posesión del balón, no se puede negar la actitud y entrega de los blancos, quienes pese a contar con un hombre menos no dejaron de correr ni un solo segundo del partido, y creo que el penal a favor de Marcelo fue un premio por ese esfuerzo, a la vez demérito a los culés por no liquidar cuando pudieron.

Se vendrán más clásicos y serán iguales o hasta más emocionantes que el vivido el día de hoy. Hasta el momento, el Pep le va ganando la partida a Mou. Faltan tres, que definen distintos torneos, sólo nos queda esperar y disfrutar.