Estas son unas palabras dedicadas a la columna vertebral del equipo de fútbol 7 de los Jueves por la noche en el Club Árabe. Es decir para Eloy, Juanra y Coco.
Hace unos años unos amigos de Trujillo tomaron la iniciativa de jugar todos los jueves a las 10 pm en el club árabe. No se trataba de cualquier tipo de partido, eran partidos en donde se dejaba todo en la cancha, en donde tratábamos de lucirnos, donde jugábamos a ser Messi, CR7, Piqué, Casillas; una cancha en la cual, corría sudor, sangre y esfuerzo; un momento en el cual, se dejaba de lado el trabajo, las novias, las esposas, los estudios y se trataban de 60 minutos del mayor fútbol de calidad a nuestro entender, en los cuales creíamos que disputábamos una final de Champions League, o una final de una Copa Mundial, un partido en el cual se respiraba el stress por querer ganar el partido, por querer hacer los mejores goles, donde sufríamos por cada caño, donde gritábamos cada gol; se trataba de un momento glorioso para este grupo de simples futboleros.
Como mencioné líneas arriba, como todo buen equipo de fútbol, siempre hay una columna vertebral que respetar, algo que se conoce como los jugadores más importantes de cada línea para el Director Técnico. No es casualidad el hecho de haber compartido tantos partidos durante tres años consecutivos con los jugadores que mencioné. Una columna vertebral impregnada de magia y seriedad para enfrentar al rival de turno de los jueves.
En el arco teníamos al gran Juanra, un arquero de aquellos, un líder nato, con voz de mando, quien jamás tiene miedo de poner el pecho o la cara para salvar su portería, algo irregular y emotivo, sin embargo, es un arquero que siempre pediría en cualquier equipo, en cualquier pichanga y ante cualquier circunstancia.
El jugador diferente del equipo era zurdo, bien dicen que no hay zurdo malo, pues bien, no es una excepción, se trata del talentoso del equipo, quien definía los partidos, quien aprovechaba aquella potencia en la pierna izquierda para romper redes y quebrar manos de aquellos arqueros que nunca pudieron con dichos disparos, se trata del buen Eloy, un jugador multifuncional, quien se adaptaba a determinada posición, dependiendo de las circunstancias del partido. Tuve el placer de jugar con él desde los diez años, y en todo puesto que jugó cumplió. Lo vi de defensa central, de lateral izquierdo, de volante, e incluso nunca desentonó como nueve. Es una pena que no te hayas hecho jugador de fútbol profesional, quien perdió no fuiste tú, fue el fútbol.
Finalmente, tenemos a Coco, la Aduana del equipo, el físicamente lento, pero mentalmente rápido, un falso diez, quien se encargaba de distribuir el balón, y de probar su disparo de larga distancia, con grandes asistencias de gol, era la voz representativa del equipo, el líder, el mandamás, quien se encargaba de las convocatorias de los jueves. Todos sabíamos que si jugábamos mal, deberíamos esperar la oportunidad traducida en la llamada del Sr. Pollard para que nos vuelva a convocar. Aunque nunca la portó, la cinta la llevaba él.
Ahora que me encuentro a miles de kilómetros de ellos, solo les quería decir, que hasta ahora no encuentro jugadores con aquellas características, que vivan el fútbol, como lo viven ellos, que te den esa tranquilidad de jugar con gente que sabe, esa confianza de mandar un balón al área y saber que tienes a Juanra atrás, esa confianza de tener a Eloy y que sabes que en cualquier momento un disparo de él, se traduce en gol, o la confianza de tener un líder siempre apoyando como Coco. Espero que les vaya bien.
Un fuerte Abrazo de Gol a los tres.
El Caudillo.
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