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viernes, 11 de febrero de 2011

Un partido ROJIblanco

El domingo treinta de Enero para el pueblo navarro no era un día cualquiera. Era un día en el cual, los dirigidos por Camacho se enfrentaban nada menos que a uno de los mejores equipos no sólo de la Liga Española, sino se podría considerar de todo el mundo futbolístico, con un técnico en el banquillo polémico, pero a quien, desde sus temporadas en el Porto las estadísticas suelen avalarlo. El equipo rojillo llevaba ocho partidos sin conocer la victoria, es decir sin hacerse de tres puntos en un solo encuentro. Sin bien es cierto, los galácticos habían tenido un traspié en tierras andaluzas ante el Almería, las casas de apuesta y los aficionados, daban prácticamente por sentado un partido en el cual, el claro dominador sería el cuadro blanco. Por contrapartida el equipo navarro confirmó que a los de Madrid les cuesta ganar los partidos en el Reyno de Navarra. Recordemos que en la temporada pasada con el Ingeniero Pellegrini en el banquillo, el partido terminó empate a cero en tierras navarras. Y, ya con Mou en el partido de ida, el Madrid ganó uno a cero con gol de Ricardo Carvalho.
Pese a que el Real Madrid llegó a tierras norteñas con jugadores de la talla de CR7, Di María, la flamante contratación de Emmanuel Adebayor, campeones del mundo como Sergio Ramos o Iker Casillas, los rojillos jugaron aquel partido como si fuera la final de un mundial de fútbol o como si se jugaran la final de una Liga de Campeones. Disputaron cada balón con mucha intensidad y fuerza. Por el contrario, de lo que los más entendidos en el fútbol hubieran podido vaticinar, el Osasuna jamás se replegó, salió a recuperar el balón en todas las zonas del campo, a correr cada centímetro de cancha con ganas de GANAR, a presionar las salidas de Sergio Ramos o de Arbeloa. Personalmente, considero que la principal virtud del Osasuna el domingo, fue la de aceptar que es un equipo chico, con limitaciones, pero que a partir de ellas, se pueden construir fortalezas, saben que no tienen jugadores desequilibrantes que puedan salvar partidos, reconocieron que para obtener uno o tres puntos deben correr no sólo 90 minutos, sino estar aptos para correr 100 minutos, dejar sangre en la cancha. Supieron que a la primera descoordinación, los blancos se llevaban los tres puntos al Santiago Bernabéu. Principalmente, entendieron que un equipo que pelea para no estar en zona de descenso debe tener concentración al máximo y no regalar espacios y mucho menos el balón.
Pese a las críticas que Camacho recibe de la prensa y de los aficionados, críticas que seguirán pese a haber ganado a uno de los mejores equipos del mundo, creo que acertó tácticamente en cómo jugarle al Madrid. Planteó un partido de mucha marca, de mucha intensidad, y de mucho pressing, pero lejos de su área. La consigna fue la de impedir una salida limpia por parte de los blancos, que empezaban por los laterales, ya sea Sergio Ramos o Alvaro Arbeloa. Y, de esta forma evitar los nexos que ellos podrían tener con los volantes de sus bandas Di María y CR7 respectivamente. Tengamos en cuenta que los “medios centros” blancos fueron Lass y Kehdira, quienes aportan más característica de marca que de elaboración de juego ante la ausencia de Xabi Alonso. Camacho leyó bien el partido. Sin embargo, existieron dos factores determinantes para que los rojillos se hicieran de los tres puntos en el Reyno de Navarra, alegrando a toda una afición sedienta de triunfos que les permita seguir soñando con mantenerse en la Liga Española. Me refiero a la entrega y disposición de los rojillos al jugar cada balón como si fuera el último y a la acertada lectura que Camacho le dio al partido, quien salió a jugarle al Madrid de igual, reconociendo limitaciones y repito, a partir de esas limitaciones construir fortalezas.

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